martes, 18 de enero de 2011

Complicada la razón humana no?  Desde chicos nos enseñan que el ser humano es superior  a todos los demás seres vivos porque tenemos la capacidad de razonar, cientos de filósofos nos dejaron escritos sus pensamientos, según Aristóteles, por ejemplo,  la felicidad del hombre consiste en desarrollar al máximo nuestra razón. Sinceramente HOY no estoy de acuerdo, quizás no estoy de acuerdo porque soy demasiado cobarde, siempre lo fui, me da miedo vivir, me da miedo lastimarme y lastimar a otros. Irónico no? Dije que me da miedo lastimarme cuando más de una vez se me cruzó la palabra suicidio por la cabeza, ahí queda claro mi nivel de cobardía. En conclusión, ¿Por qué no estoy de acuerdo con el famosísimo filósofo? Porque a mí la razón me complica la vida,  a mi la razón me lastima, me lastima pensar  y darme cuenta de las cosas. Qué lindo sería no maquinarme todo el día, sería hermoso que no esté dando vueltas en mi cabeza las 24 hs del día, sería hermoso no pensar y no sentir ese vacío enorme en el pecho porque me hace falta.  Si, sería tan perfecto. No me pasaría horas pensando en qué fallé, no estaría días extrañándolo  ni mucho menos semanas llorando por algo que ya terminó. Pero ¿Cómo hago para dejar de pensar?, no solo en él, sino en nuestra historia. Pero bue gracias a mi fabulosa razón tengo mil dudas que no dejan de darme vueltas en la cabeza. ¿Qué de todo lo que vivimos fue cierto y qué fue actuado? ¿En qué momento dejó de sentir? En realidad la pregunta sería, ¿Me quiso en algún momento? A veces pienso que con todo lo que pasamos y todo lo que hizo por mi era casi una obligación quererme, hizo cosas increíbles con mi vida, me niego a pensar que fue todo una gran mentira, pero la gran pregunta es ¿Cómo se olvidó de todo tan rápido? ¿Cómo superó todo e hizo su vida como si nada después de dos años de relación? Tantas preguntas y ninguna respuesta. Hace muy poco una persona bastante importante en mi vida me dijo que las dudas hay que sacárselas, hay que hablarlas y resolverlas porque si no te torturan toda la vida. El problema es que yo no estoy segura de querer saber las respuestas, y ahí nuevamente aparecen mis miedos, miedo a que me diga que fui una más, que nunca me quiso o peor aún miedo a que me diga que la historia se terminó por aquel error que cometí, ese es mi mayor miedo, que me afirme que lo perdí por mi culpa. ¿Cómo me perdono eso? Por eso no lo encaro, por eso no me animo a ir y preguntarle, me dan miedo las respuestas y cuanto más pienso más me lastimo, porque obviamente, pensamos, damos vueltas las cosas una y otra vez en nuestra cabeza y se nos plantean miles de ideas, por momentos estoy convencida de que la historia se terminó, que no me importan sus respuestas, que yo estoy bien con el chico con el que estoy, que gracias a él un 70% de mi ex desapareció, sí, por momentos controlo mi cabeza, pienso que todo es color de rosas y soy feliz, pero a los dos minutos  las ideas se me escapan de las manos, mi cabeza empieza a maquinar de nuevo. Por ejemplo, estos días estaba re feliz, tuve un fin de semana hermoso, salí con mis amigas y la pasé genial, me olvide de todo pero ayer, ayer me puse a pensar y me di cuenta de algo. Desde que nos peleamos lo que más me dolió fue la facilidad con la que se olvidó de todo, me hizo sentir que nunca le importó nada, nos estábamos peleando definitivamente, no fue una pelea más de esas que sabíamos que al mes nos volvíamos a hablar y nos volvíamos a amar como si nada hubiese pasado, sabía que era para siempre y no se le movió un pelo, o al menos no lo demostró, lo último que me dijo fue que quería que queden las cosas bien,  con la bronca que tenía no puede hacer otra cosa que eliminarlo pero él nunca se preocupó para que quedaran las cosas bien, sólo lo dijo por compromiso, tiene mi celular si le interesaba que quedarán las cosas bien lo podía haber logrado. En fin, la idea es que yo lo odie con todas mis fuerzas, sí, todo lo que lo había llegado a amar se convirtió en odio, en rencor, sólo por demostrarme su absoluta ignorancia. Pero ayer que mi razón comenzó a torturarme nuevamente me di cuenta que yo hice exactamente lo mismo, me esforcé en demostrarle que ya lo olvidé que ya no me afecta y que para mí se murió, sabía perfectamente que no era así, pero se lo demostré. Hice lo mismo que él, lo mismo que a mí me molestó tanto. Lo odié cuando me entere que estaba con otra chica, lo odié sin pensar en que yo también estaba con otro chico y ahí es cuando las lágrimas empiezan a salir, ahí te empezás a preguntar si era él era tan basura y vos tan víctima como creías, ahí te das cuenta que no sabés quién es el culpable y quién la víctima, ahí la historia te da un giro de 360 grados, en ese momento es en el cuál lo único que tenes claro es que odias tu capacidad de razonar una vez más.

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